La Naturaleza como entorno de juego y aprendizaje.

A lo largo de años de trabajo en educación ambiental,  antes de abordar el tema de nuestra relación con la Naturaleza  me gusta preguntar a las personas que participan ¿cuál es el lugar más mágico y especial de tu infancia? aquel al que les gustaba ir porque se evadían de lo cotidiano, dónde más disfrutaban el juego y la diversión. Aquel lugar dónde su imaginación volaba más que en ningún otro sitio.  

La inmensa mayoría responden  la NATURALEZA, el aire libre.

Tanta gente opinando y sintiendo lo mismo por algo será.

 

La Naturaleza es un lugar lleno de sensaciones, un lugar intenso, cambiante, que favorece la reflexión y en el cual nuestros sentidos reciben muchísimos impulsos pero sin ser éstos sobreestimulantes.

 

Personalmente, si echo la vista atrás, a mi infancia, los recuerdos más intensos y especiales son aquellos que discurrieron al aire libre en entornos naturales.

Son recuerdos vívidos de esos que te dejan huella y a los que puedes volver siempre porque siguen estando vivos. 

En aquellas aventurillas infantiles en plena naturaleza lo que más traspasa los años y hace perdurar el recuerdo es aquella sensación de libertad, de moverte y jugar libremente, de explorar, tocar, oler, observar. Descubrir una mariquita y examinarla con la nariz casi pegada...tirarte entre la hierba, mirar las nubes pasar escuchando los sonidos de la naturaleza alrededor. Mirar las copas de los árboles moverse al viento. 

Son recuerdos maravillosos y sencillos que han hecho de mí la persona que soy ahora.

 

 


En mi generación ya se hablaba del poco tiempo que pasan los niños al aire libre o en la Naturaleza. Jugando libremente, experimentando la vida por sí mismos. Explorando el entorno de manera directa, sin pantallas.

Pero actualmente, con el auge de las nuevas tecnologías y la cantidad de tiempo que pasan en espacios cerrados los niños necesitan ahora más que nunca experiencias reales.  

 

Los niños deberían aprender lo que es un Castaño por verlo en el bosque, en su contexto. Con sus hojas y sus ramas. Ver qué otros árboles le rodean o ver cómo traspasa el sol por sus copas.


Ver cómo cambia el color del follaje a lo largo del año, cómo se mueve con el viento o cómo crece el musgo en sus troncos en las zonas de umbría. Averiguar quienes viven en sus ramas, o quienes se alimentan de sus castañas en otoño.

Esto todo que parece tan normal y tan sencillo, porque es el aprendizaje más básico y el que más potencia el desarrollo, es el que está menos presente en la vida de los niños a día de hoy.


Es fundamental que los niños aprendan los ciclos de la vida, las estaciones con sus cambios, viviéndolos. Sin pantallas ni luces estridentes, ni aditivos innecesarios.

 

 

 

EN QUÉ FAVORECE LA NATURALEZA AL DESARROLLO ?

 

El Aprendizaje al aire libre en entornos naturales potencia el desarrollo de los niños:

 

- A Nivel físico: gracias a que fomenta el libre movimiento: subir una pequeña roca, escalar un árbol, pasear por un sendero...además reduce los problemas de obesidad infantil que tan frecuentemente aparecen a día de hoy.

- A Nivel psicológico: Un espacio abierto como es la Naturaleza siempre nos aporta más calma y reduce nuestra ansiedad y estrés. Nos aporta experiencias agradables y nos aleja de la vida cotidiana, como si nuestro cerebro y corazón al fin respiraran. La Naturaleza estimula  todos los sentidos. En ella podemos encontrar una infinidad de formas, olores, texturas, colores, sabores y sonidos , pero sin ruídos estridentes, ni luces innecesarias, ya que estimula pero no sobreestimula. En la Naturaleza los niños se muestran más atentos, observadores y calmados. Y mejora los problemas derivados de los TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

- A Nivel socioafectivo: El juego es el principal motor de desarrollo y aprendizaje en los niños, ya que constituye el principal medio de expresión  y canal de interiorización de los aprendizajes. Cuando el Juego se produce en plena Naturaleza o al aire libre, sobre todo si éste se realiza de forma libre y espontánea, se alcanzan cotas muy elevadas de creatividad e imaginación. Niños más imaginativos y creativos son niños más felices, ya que pueden dejar volar y expandir sus mentes y desarrollar más y mejor sus propias capacidades y autonomía. 

- A Nivel intelectual: La Naturaleza, como entorno cambiante favorece la curiosidad y la observación. Potencia la motivación hacia el aprendizaje y ayuda a adquirir conocimientos de forma activa en base a experiencias propias, no a raíz de simple adquisición de información de forma pasiva.

 

 

Jugar entre iguales al aire libre es de las experiencias que más se graban en nuestra memoria.

Se convierten en recuerdos esenciales de nuestro ser.

 

No les arrebatemos la infancia. 

 

 

Atentamente,

 

Os Bosquinenos alados.

 

 

 

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